El tiempo es oro... sobre todo cuando lo das

Friday 28th March, 2008
Dicen que somos hijos de nuestro tiempo.
No lo sé, pero sí se que nos movemos en él como en casa.
¡Qué seguridad nos da el poder situar cada cosa en su tiempo...
ayer, hace dos semanas, dentro de un año...
Un día saldremos del tiempo... ¿y después?
El hombre ha querido saberlo desde siempre,
pero cuando se sitúa en los extremos de esa línea del tiempo,
no tiene nada claro; ya no ve un antes, ni ve un después.
Sencillamente allí no hay ya "el tiempo".
Y entonces, ¿qué?
No sé lo que haréis vosotros;
yo me vuelvo a Jesucristo y vuelvo a oírle decir:
"Mi reino no es de este mundo"
que es como decir que está más allá del ayer y del mañana.
Y dejo de preocuparme por el ayer
y dejo de tener miedo al mañana, porque sé que allí está él.
Y puedo dedicarme con todas mis fuerzas
a preocuparme del hoy, a preocuparme por el mundo,
porque es un gran regalo de Dios puso en nuestras manos,
en las manos de todo hombre y no sólo de los que mandan,
porque es nuestra casa, aún de aquellos que no tienen otra.
Y más si cabe ahora que Jesús ha resucitado,
y puesto en nuestras manos la continuación de su obra.
Me encanta que esté a mi lado,
que me hable, que me inspire, que me dé fuerzas,
pero también me encanta que pueda volver a casa,
junto a su Padre, junto a su Espíritu, junto a su Madre...
Y es que, además, ¿por qué no decirlo?
porque sé que, si no va,
¿cómo podrá prepararme un sitio?

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