Estar en sus manos... Ser sus manos
Wednesday 16th April, 2008 ![]() |
| La gente de aquel tiempo debía ver con extrañeza a Jesús. Pero Jesús debía mirarles con no menor extrañeza. No podía concebir que diciendo creer en el mismo Dios, tuviesen tanta dificultad en entender sus palabras... Su manera de hablar, de vivir, de obrar, debía recordar a los antiguos profetas; seguro que le comparaban con el mismo Juan Bautista, pero nunca se oyó que Juan hiciera lo que Jesús. El mismo Juan Bautista le envió a sus discípulos para que le preguntaran si era él que todos esperaban o bien tenían que esperar a otro. Jesús responde tan sólo haciendo referencia a sus obras. En el Evangelio que leíamos en la Misa el martes, le vuelven a preguntar lo mismo. Dínoslo de una vez: ¿Eres tú el Mesías? Jesús no tiene una respuesta fácil. Una respuesta directa no tiene sentido, porque si no creen en sus palabras, ¿por qué van a creerle en su respuesta? Y vuelve a hacer referencia a sus obras como diciéndoles: No tengo más datos que vosotros; mis obras son mi respuesta; a Juan le bastaron. La afirmación: Yo y el Padre somos uno, que hoy nos suena con toda claridad a la afirmación de su divinidad, posiblemente, en aquel momento, tenía otro sentido: Yo estoy siempre en todo al lado del Padre, digo lo que dice, hago lo que hace... Yo soy todo lo que él ha pensado y quiere de mí. Estoy seguro de ser el anunciado por el Padre, el que esperabais. Otra cosa es que lo hayáis pensado vosotros del todo diferente... ............................................................... Si tuviera que quedarme hoy con una palabra para mí, escogería... "Estoy en todo al lado del Padre" |
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